Union Deportiva Las Palmas: EL RIQUI-RACA
EL RIQUI-RACA
A los pocos años de la implantación del fútbol en Canarias, se genera toda una serie de ritos y símbolos con el objetivo de animar a los suyos o de apabullar a los contrarios. Todo ello, a lo largo de los años ha pasado a formar parte de las características de la afición canaria.
Los "teams" ingleses acostumbraban a reunirse y darse unas consignas de ánimo coreadas por todos antes de comenzar los "matches". Eran los llamados "hurras" de rigor. En las islas, tal vez por imitación de los primeros practicantes británicos, también comenzaron a darse estos gritos de ánimo los componentes de los equipos. A partir de aquí, y con la evolución propia de nuestras costumbres, es cuando nace el generalizado grito, que ha llegado hasta nuestros días, del "Riqui-raca".
Este grito de ánimo de las multitudes futbolíticas canarias fue traído de Cuba a principios de los años veinte por el seguidor marinista don José Rodríguez Sánchez. Este marinista (jugador del Club Marino), a su regreso de una estancia en la isla caribeña, notaba que a su equipo favorito le faltaba un estímulo en sus actuaciones, como se estilaba allá por las Américas. Así fue como ensayó con los jugadores azules el ancestral grito del Riqui-Raca. Después lo propagó entre los seguidores hasta que un buen día lo puso en práctica con ocasión de un partido. Tal fue el éxito entre los aficionados que desde entonces no ha dejado de ser repetido.
Los "teams" ingleses acostumbraban a reunirse y darse unas consignas de ánimo coreadas por todos antes de comenzar los "matches". Eran los llamados "hurras" de rigor. En las islas, tal vez por imitación de los primeros practicantes británicos, también comenzaron a darse estos gritos de ánimo los componentes de los equipos. A partir de aquí, y con la evolución propia de nuestras costumbres, es cuando nace el generalizado grito, que ha llegado hasta nuestros días, del "Riqui-raca".
Este grito de ánimo de las multitudes futbolíticas canarias fue traído de Cuba a principios de los años veinte por el seguidor marinista don José Rodríguez Sánchez. Este marinista (jugador del Club Marino), a su regreso de una estancia en la isla caribeña, notaba que a su equipo favorito le faltaba un estímulo en sus actuaciones, como se estilaba allá por las Américas. Así fue como ensayó con los jugadores azules el ancestral grito del Riqui-Raca. Después lo propagó entre los seguidores hasta que un buen día lo puso en práctica con ocasión de un partido. Tal fue el éxito entre los aficionados que desde entonces no ha dejado de ser repetido.
La letra original ha variado un poco con el transcurrir de los años así como entre las distintas islas o localidades. Desde ese entonces aparecieron verdaderos maestros en la dirección de Riqui-racas que sabiamente enaltecían a las masas para corear el grito de ánimo hacia sus jugadores.


